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iHEALTH - Instituto Milenio en Ingeniería e Inteligencia Artificial para la Salud

agosto 22 · 2025

Microbiota intestinal: una nueva pieza clave en la salud del corazón

Investigadores chilenos estudian cómo la microbiota intestinal influye en la salud del corazón y descubren que el uso de subproductos de la industria vitivinícola podría mejorar la función cardíaca y prolongar la vida en un modelo preclínico de enfermedad coronaria.

En el marco del Mes del Corazón, se han dado a conocer nuevos antecedentes para prevenir la principal causa de muerte tanto en Chile como a nivel mundial: las enfermedades cardiovasculares. Investigadores del Instituto Milenio en Ingeniería e Inteligencia Artificial para la Salud (iHEALTH) y la Pontificia Universidad Católica de Chile están estudiando cómo las bacterias que habitan en nuestro intestino podrían influir directamente en el desarrollo y la progresión de enfermedades cardiovasculares.

La investigación, liderada por el profesor de la Escuela de Medicina UC y director alterno de iHEALTH, Dr. Marcelo Andia y la estudiante de doctorado UC, Katherine Rivera, explora el llamado “eje intestino-corazón”: una conexión biológica en la que cambios en la integridad intestinal pueden inducir una inflamación generalizada en el cuerpo y, con ello, alterar el delicado equilibrio del sistema cardiovascular, afectando directamente la salud cardiaca. 

Las dietas bajas en fibras y altas en carbohidratos y lìpidos producen una alteración en la diversidad bacteriana intestinal, lo que se traduce en un aumento de la permeabilidad de la pared del intestino, procesos que permiten el paso de moléculas proinflamatorias al torrente sanguíneo y que podrían favorecer la apariciòn y progresión del daño cardiovascular.

El trabajo, desarrollado en colaboración con científicos del Reino Unido, utilizó un modelo animal para simular la enfermedad de las arterias coronarias, con el fin de evaluar cómo la dieta y ciertos compuestos antioxidantes podrían modificar este problema

En primer lugar, los resultados mostraron que una dieta rica en grasas y colesterol alteró la capacidad del intestino para filtrar adecuadamente lo que pasa a la sangre, modificando la microbiota intestinal, aumentando la inflamación y provocando daños metabólicos en el corazón. Sin embargo, la suplementación con orujos de uva —subproducto en la elaboración de vino tinto, rico en antioxidantes— no solo mejoró el microambiente intestinal y redujo la inflamación, sino que también previno la muerte prematura de los animales estudiados.

“Restaurar la microbiota intestinal no solo tuvo un efecto protector sobre el corazón, sino que también prolongó significativamente la supervivencia en nuestro modelo experimental”, destaca Katherine Rivera, quien desarrolla su tesis doctoral sobre el tema.

Según el Dr. Marcelo Andia, esta línea de investigación abre la puerta a nuevas estrategias preventivas y terapéuticas para pacientes con alto riesgo cardiovascular y para la población general. “Entender cómo la salud intestinal impacta el corazón nos permite pensar en intervenciones más integrales, que incluyan alimentación, microbiota y biomarcadores de daño cardíaco detectables de forma no invasiva”, afirma.

El estudio también evaluó el potencial de la espectroscopía por resonancia magnética (NMR) como biomarcador no invasivo para detectar de forma temprana los cambios metabólicos en el corazón, una herramienta que podría aplicarse en el seguimiento de pacientes con enfermedad coronaria. Las técnicas propuestas en este estudio podrían ayudar a identificar alimentos con potencial de prevención cardiaca y dar un sustento técnico a la frase inmortalizada por Hipócrates: nuestro mejor remedio es la alimentación.

Con más de 27 mil muertes al año en Chile asociadas a enfermedades cardiovasculares, los investigadores coinciden en que el cuidado del corazón va mucho más allá del ejercicio y la dieta: también pasa por cuidar a las bacterias que habitan en nuestro intestino.