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octubre 27 · 2026

Estudio analiza el riesgo cardíaco tras la radioterapia en cáncer de mama

¿Qué predice mejor el riesgo de daño cardiaco en pacientes con cáncer de mama tratadas con radioterapia? Una investigación realizada en una cohorte chilena, con participación de investigadores de iHEALTH, encontró que los antecedentes cardiovasculares de las pacientes pesaron más que la dosis de radiación que recibió el corazón.

La radioterapia es uno de los pilares del tratamiento del cáncer de mama y contribuye a que cada vez más mujeres sobrevivan a la enfermedad. Pero ese avance trae un nuevo desafío: a medida que aumenta la sobrevida, también aumenta la posibilidad de que aparezcan efectos tardíos del tratamiento, entre ellos los que afectan al corazón.

“La cardiotoxicidad post-radioterapia comprende las alteraciones cardíacas que pueden aparecer tras irradiar el tórax, desde una disfunción subclínica detectable solo con exámenes hasta enfermedad coronaria, valvulopatías o insuficiencia cardíaca”, explica Víctor Aguirre Bravo, autor principal del estudio, de la Unidad de Seguridad Radiológica de UC CHRISTUS y el Instituto de Física de la Pontificia Universidad Católica de Chile. “Preocupa porque cada vez más mujeres viven lo suficiente para que estos efectos tardíos se manifiesten, y la salud cardíaca pasa a ser parte central del cuidado de las sobrevivientes”.

Aunque el tratamiento se dirige a la mama, el corazón está muy cerca del área irradiada, sobre todo en los tumores del lado izquierdo. “Recibe inevitablemente una fracción de la dosis”, señala el investigador. “Los efectos son típicamente tardíos: pueden manifestarse años o incluso décadas después”.

El estudio realizado por investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universitat de València y la participación de Marcelo Andia, director alterno de iHEALTH analizó a 42 pacientes con cáncer de mama tratadas con radioterapia en UC CHRISTUS, con una mediana de seguimiento cercana a siete años. El equipo examinó la dosis recibida en siete estructuras del corazón y la comparó con el perfil clínico de cada paciente antes del tratamiento.

Según los autores, esta es la primera cohorte latinoamericana que relaciona la dosimetría de múltiples subestructuras cardíacas con desenlaces clínicos. “La mayor parte de la evidencia sobre cardiotoxicidad proviene de cohortes del Norte Global, y la mayoría de los modelos de riesgo se desarrollaron en esos contextos. Ello plantea dudas sobre su aplicabilidad a poblaciones con realidades epidemiológicas, genéticas y socioeconómicas distintas”, afirma Aguirre. “Generar evidencia local es indispensable para orientar las guías regionales”.

El tema es especialmente relevante para Chile, donde se proyecta que el cáncer desplace a la enfermedad cardiovascular como primera causa de muerte en la próxima década.

Inteligencia artificial para buscar patrones

El equipo aplicó aprendizaje automático de dos maneras. “Primero, con técnicas no supervisadas, que buscan agrupaciones naturales en los datos sin conocer el desenlace, exploramos si las pacientes se separaban espontáneamente según desarrollaran o no cardiotoxicidad”, explica el Víctor. “Segundo, con modelos supervisados, que aprenden a partir de casos con desenlace conocido, comparamos tres enfoques: uno con variables clínicas, otro con variables de dosis cardíaca y otro que combinaba ambos”.

Diez de las 42 pacientes (23,8%) desarrollaron eventos cardiovasculares. No hubo diferencias en la dosis recibida entre quienes presentaron eventos cardíacos y quienes no, en ninguna de las siete estructuras del corazón analizadas. La enfermedad cardiovascular previa, en cambio, fue el predictor más fuerte: estaba presente en el 60% de las pacientes con cardiotoxicidad, frente al 18,8% de las demás. Además, los cuatro eventos más graves ocurrieron en mujeres con ese antecedente.

“En términos prácticos, la vulnerabilidad cardíaca de base pesó más que la dosis cardíaca”, resume Aguirre Bravo.

¿La dosis no importa?

El investigador advierte que el resultado no debe leerse como que la radiación sobre el corazón es irrelevante. “No haber encontrado diferencias de dosis no demuestra que la dosis sea irrelevante. Con 42 pacientes, el estudio solo podía detectar asociaciones muy grandes”, precisa. “La interpretación correcta es que, con dosis bajas y pacientes con alta carga de comorbilidades, el riesgo aportado por la dosis recibida queda opacada por el riesgo cardiovascular de base”.

El equipo también evaluó el puntaje PREVENT de la Asociación Americana del Corazón (AHA), que estima el riesgo cardiovascular con datos habituales de la ficha clínica, como edad, presión arterial, lípidos, función renal y diabetes. Aunque no mostró un gradiente de riesgo estadísticamente significativo, fue mucho más estable que los modelos basados solo en la dosis, por lo que los autores lo plantean como una hipótesis que deberá probarse en cohortes más grandes.

“Por tratarse de un estudio exploratorio, no planteamos recomendaciones clínicas, sino hipótesis”, subraya Aguirre Bravo. “La principal es que evaluar el riesgo cardiovascular basal con datos que ya están en la ficha clínica podría ser el punto de partida más sólido para identificar a las pacientes en mayor riesgo”.

Para las pacientes, su mensaje es directo: “La radioterapia sigue siendo un tratamiento fundamental, y es importante informar al equipo tratante de cualquier antecedente cardíaco”.

Los próximos pasos incluyen cohortes más grandes y prospectivas, validación en otros centros y un seguimiento cardiológico estructurado. “Otro aspecto clave es cuantificar los sesgos en la determinación de la dosis en las subestructuras cardíacas, que dependen, por ejemplo, de cómo se contornean estructuras pequeñas como la arteria descendente anterior. Ese es precisamente uno de los subproyectos que estamos desarrollando”, adelanta el investigador. “Nuestro aporte es un protocolo replicable para avanzar hacia ese tipo de estudios en la región”.

Aguirre-Bravo V, El Far R, Herrera Ruiz M, Gálvez Santelices S, Muñoz-Schuffenegger P, Merino T, Diez Domingo S, Andia ME. Machine learning predictors of post-radiotherapy cardiotoxicity in a Latin American breast cancer cohort: Clinical risk factors outperform cardiac dosimetry. Journal of Applied Clinical Medical Physics, 2026;27:e70862. DOI: 10.1002/acm2.70862