Investigadora chilena única latinoamericana presente en workshop de la ISMRM
Pamela González, estudiante de doctorado de la Pontificia Universidad Católica de Chile e investigadora de iHEALTH, fue la única representante de la región en el 2026 ISMRM Workshop: Advancing Translational MR Neuroimaging — Towards Imaging Biomarkers in Psychiatry and Neurodegeneration, realizado entre el 25 y el 27 de agosto en Lausana, Suiza.
El encuentro, organizado por la International Society for Magnetic Resonance in Medicine (ISMRM), reunió a científicos de resonancia magnética (RM), clínicos y tecnólogos de todo el mundo en torno a un objetivo común: acelerar la traducción de tecnologías avanzadas de RM hacia biomarcadores clínicamente relevantes para trastornos psiquiátricos y neurodegenerativos.
La investigación de Pamela González se enmarca en el estudio de la enfermedad de Parkinson, la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente en el mundo. "Es una enfermedad muy heterogénea: bajo un mismo diagnóstico conviven personas con síntomas, ritmos de progresión y respuestas terapéuticas diferentes", explica. "Mientras no exista una cura, necesitamos preservar la funcionalidad y la calidad de vida, investigando tratamientos y definiendo mejor quién puede beneficiarse de cada uno".
Su trabajo estudia cómo cambia el cerebro después del tratamiento con ultrasonido focalizado guiado por resonancia magnética, un procedimiento que genera una lesión terapéutica precisa en estructuras profundas del circuito motor —sin abrir el cráneo ni implantar electrodos— para aliviar determinados síntomas en pacientes seleccionados.
"Utilizamos neuroimagen cuantitativa avanzada para estudiar la conectividad cerebral, la composición del tejido y la microestructura de las fibras de sustancia blanca. Nos interesa especialmente lo que ocurre durante los meses posteriores a la intervención", detalla. Comprender estos cambios y su relación con la mejoría clínica podría, a futuro, ayudar a identificar con mayor precisión quién tiene más probabilidades de responder al tratamiento y avanzar hacia decisiones terapéuticas ajustadas al perfil de cada persona.
Sobre lo que presenció en el workshop, González destaca una transición hacia una caracterización más biológica de las enfermedades psiquiátricas y neurodegenerativas. "El diagnóstico y el seguimiento se apoyan principalmente en los síntomas que relata el paciente, la evaluación del especialista y las escalas clínicas. Estas herramientas son indispensables, pero no siempre permiten detectar cambios sutiles ni conocer los procesos biológicos que los explican", señala. "La neuroimagen busca complementar esa evaluación con medidas cuantitativas. El desafío es que sean suficientemente reproducibles y estén validadas en distintas poblaciones para orientar decisiones individuales, y para eso necesitamos cohortes amplias y diversas".
Para su propia línea de trabajo, agrega, el principal aporte del encuentro fue conocer estrategias para ampliar la cohorte del estudio e incorporar otros centros, a través de protocolos armonizados, modelos normativos y redes internacionales.
Consultada sobre el nivel de la investigación chilena y latinoamericana frente a lo visto en el congreso, González es clara: "En la calidad de las preguntas y el manejo metodológico, la región está a la altura. La principal brecha está en la infraestructura y el financiamiento necesarios para reclutar cohortes más amplias y sostener su seguimiento a largo plazo".
Para cerrar esa brecha, Pamela plantea que Chile necesita financiamiento sostenido y vínculos tanto dentro de Latinoamérica —donde se comparten desafíos clínicos— como con los grandes consorcios internacionales. "Tenemos algo valioso que aportar: poblaciones y contextos clínicos todavía subrepresentados en las grandes bases de datos. Esa diversidad es necesaria para comprobar que los modelos funcionan fuera de las poblaciones en las que fueron desarrollados. Participar en estas redes beneficia a nuestra región, pero también fortalece la investigación internacional".
Ser la única presentando desde su contexto en ese espacio fue, dice, motivo de gratitud y también una oportunidad concreta: "Me importaba transmitir que aquí se produce investigación rigurosa, con preguntas relevantes, y compartir nuestra experiencia con investigadores de otros contextos. Lo más concreto fue que la presentación funcionó como un punto de conexión: durante el workshop se establecieron colaboraciones con grupos interesados en preguntas metodológicas similares. Eso vale más que la visibilidad por sí sola, porque abre el camino a investigación conjunta".
El siguiente paso es ampliar la cohorte e incorporar seguimiento a largo plazo, para comprobar la estabilidad del método y relacionar los cambios de imagen con la evolución clínica —una base sobre la cual evaluar, más adelante, su capacidad predictiva individual con datos de otros centros.
Al cierre de la entrevista, González resume el espíritu del encuentro: "El workshop mostró que el potencial de la resonancia magnética está lejos de agotarse y que sigue siendo una herramienta muy valiosa para investigar las enfermedades cerebrales. Sin embargo, la sofisticación técnica, por sí sola, no resuelve el problema. Sin validación rigurosa, protocolos armonizados y colaboración, los métodos más avanzados pueden quedarse en una publicación y no llegar al paciente. Traducir estos avances en beneficios concretos requiere un diálogo permanente entre investigadores, equipos clínicos y las personas que viven con la enfermedad y su entorno".
El 2026 ISMRM Workshop "Advancing Translational MR Neuroimaging: Towards Imaging Biomarkers in Psychiatry and Neurodegeneration" se realizó en Lausana, Suiza, con el apoyo del CIBM Center for Biomedical Imaging y la EPFL. La próxima edición de la conferencia internacional de la ISMRM se realizará en Vancouver, Canadá.